January 26, 2009

Olga Raggio, RIP

No newspaper obits out yet, but I have just received word that Olga Raggio passed away Saturday at the age of 82. She joined the Metropolitan Museum in 1950, retiring a few years ago as head of European sculpture and decorative arts. She was also a long-serving adjunct professor at my alma mater, the Institute of Fine Arts -- from 1965 to 1998. She will be missed.

Posted by David on January 26, 2009 3:48 PM

Comments

I'm cryng for Olga
She was my godmother and I was looking for her many many times in the last months.
I knowed Olga from my first day!
I hope that now Olga is well in a very beautiful world.
ye ye

Posted by: giovanna bertelli on January 27, 2009 6:10 AM

Olga was like a mother to me. From the very moment I met her more than 20 years ago, when she introduced me to everyone in the Metropolitan Museum we stayed in close, permanent contact. She was a key scholar and her contributions to knowledge are priceless. She pursued her research until almost the very end of her life. Her knowledge of foreign languages was unique. She started or encouraged the career of so many people, that friendship and admiration certainly surrounds her memory. I feel lost not to be able to call her any more now. I miss her voice, her faith in the grandeur of art, and the destiny of humanity.

Posted by: Jean Nérée Ronfort on January 27, 2009 11:52 AM

OLGA RAGGIO
(Roma, 1926-Nueva York, 2009)

Uno de los placeres más profundos para la Dra. Raggio (hija de madre rusa y padre italiano) fue la restauración de monumentos o, como le gustaba decir, “devolverlos a la vidaâ€. Tan grata emoción debió sentir la joven investigadora Olga, diplomada en el Vaticano (1947) y doctorada por la Universidad de Roma (1949) cuando, con poco más de 30 años, dirigió y supervisó el minucioso ensamblaje de los alrededor de 2.000 bloques y fragmentos marmóreos para instalar el patio de castillo de Vélez Blanco en el Museo Metropolitano de Nueva York; que, como es sobradamente conocido, fue desmontado en España, trasladado a París por el anticuario Goldberg en la primavera de 1904 y, tras las infructuosas negociaciones con Archer M. Huntington, amante del arte español y fundador de la Hispanic Society of America, vendido en 1913 a George Blumenthal, quien los empleó en la casa que se estaba construyendo en Park Avenue, y, al morir, lo donó al Museo de la ciudad. Desmontado de nuevo en 1945, pasaron al centro de arte y, a partir de 1955, se inician los proyectos para su definitiva instalación junto a la nueva biblioteca del Museo.

En efecto, la americana Olga Raggio se desplaza a España en 1959 para conocer in situ el castillo de los Fajardo, causándole un gran impresión la visita de Vélez Blanco: “El viajero que, después de admirar las bellezas de Granada, se arriesga a tomar la tortuosa y polvorienta carretera que va en dirección Este, a través de las desoladas cadenas montañosas de Sierra María, al llegar al pueblo de Vélez Blanco, descubre la esbelta silueta del castillo de los Fajardo que se alza sobre un promontorio rocoso dominando una vasta llanura. El cálido tono dorado de sus muros, que yerguen en altivo contraste con el gris de las montañas, el azul brillante del cielo de Andalucía, las casas blanqueadas, apiñadas a sus pies, y la llanura poblada de olivos y viñedos, constituyen un panorama inolvidableâ€.

En nuestro país se entrevista con el investigador y erudito granadino Manuel Gómez Moreno, el médico y prohombre velezano Miguel Guirao Gea (quien cándidamente creyó que venía para “ayudar a reconstruir nuestra joya†en España), y varias personalidades y conocedores del arte español del s. XVI (Diego Angulo Iñíguez, Eduardo Arslan, María Luisa Catarla, Walter S. Cook, Leopoldo Torres Balbás). Esos días, acompañada por el arquitecto Francisco Prieto Moreno, el aparejador Adolfo Martínez, el sacerdote e historiador J. A Tapia Garrido, el alcalde de la localidad, Miguel Flores, y los investigadores L. Gamir y Jesús Bermúdez Pareja (director del Museo de la Alhambra), verifica la correspondiente visita al desdichado monumento: "Al entrar en el castillo se da uno cuenta inmediatamente de que sus muros no forman un patio de armas, sino que son más bien el cascarón de lo que podríamos llamar con más propiedad un palacio fortificado. Hoy en día (1959) el interior es una estampa de desolación y abandono. Las habitaciones han sido despojadas de toda decoración y mobiliario, y los techos y los suelos se han hundido, como también algunas paredes medianeras".

De vuelta a EEUU, Olga Raggio escribe un trabajo (publicado en 1964) donde, por primera vez, estudia de forma científica, precisa y rigurosa las piezas artísticas. Aunque no dispone de antecedentes de valor histórico o artístico en que apoyarse (más bien al contrario, tendrá que deshacer muchos entuertos), excepto los documentos concernientes a la venta del patio que figuran en el archivo de la Hispanic Society of America, tiene la ventaja de observar directamente las tallas del patio en tierras americanas, y cuenta, eso sí, con una sólida formación sobre arte del Renacimiento para solventar satisfactoriamente el asunto. Cuatro años después, su amiga y colega Carmen Gómez Moreno, en un “trabajo de amor perdidoâ€, lo traduce al castellano para que lo publique la Universidad de Murcia (1968). Finalmente, Revista Velezana ha realizado tres ediciones más del excelente estudio sobre el monumento español (1990, 1996 y 2007).

Con más derecho que nadie, el nombre de Olga Raggio estará indisolublemente unido al castillo de Vélez Blanco. Ella fue quien más acertadamente lo estudió y quien más rigurosamente lo divulgó. No tenemos constancia de su vuelta a Vélez Blanco durante los últimos 50 años. Lamentablemente, los velezanos, unos por desconocimiento y otros por desinterés, no hemos sido capaces de mostrarle el agradecimiento debido por su extraordinario y modélico trabajo. Mis intentos durante más de dos años resultaron infructuosos. Los responsables políticos y/o culturales no han prestado la atención suficiente para haberle el homenaje que merecía en vida.

José D. Lentisco
7, febrero, 2008

Posted by: José D. Lentisco Puche on February 8, 2009 6:17 AM
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